Somalia sufrió uno de los peores atentados terroristas en la historia con 315 muertos

442

El número de víctimas convierte el ataque  en el centro de Mogadiscio de este sábado en uno de los más letales a nivel mundial de la historia reciente. El atentado se llevó a cabo con un camión cargado de explosivos, cientos de kilogramos en total. Murieron más de 300 personas.

“El número de muertos aumentará porque todavía hay gente desaparecida”, dijo Abdirahman a Reuters. Se siguen sacando víctimas de entre los escombros que cubren un área de unos cien metros cuadrados del centro de la ciudad.

Personal del equipo de rescate señala que es posible que nunca se llegue a establecer un número definitivo de víctimas ya que quizá muchos restos mortales no se encuentren debido al fuerte calor generado por la explosión. Además, otras víctimas pueden haber sido enterradas rápidamente por familiares.

Una década de lucha contra Al Shabaab

El atentado centrará la atención en la lucha, que se remonta a hace más de una década, contra Al Shabaab, un grupo yihadista de  Somalia. El enviado especial de las Naciones Unidos en Somalia, Michael Keating, ha mostrado su indignación: “Este tipo de ataques cobardes refuerzan el compromiso de Estados Unidos con Somalia y los miembros de la Unión Africana en la lucha contra el azote terrorista”.

Al-Shabaab anunció a principios de año su intención de realizar más atentados en respuesta al anuncio por parte de la Administración de Trump y del presidente somalí de una nueva ofensiva militar contra el grupo.

Las autoridades dicen que más de 110 víctimas de la explosión ya han sido enterradas. “No se han podido identificar 160 cuerpos por lo que fueron enterrados por el gobierno [el domingo]”, ha comunicado Aden Nur, médico en el Hospital Medina de la ciudad. “Otros fueron enterrados por familiares. Más de 100 heridos han sido trasladados a este hospital”.

Entre las víctimas se encuentran altos cargos gubernamentales, cinco voluntarios paramédicos y un periodista, pero la mayoría eran civiles en una de las zonas más concurridas de Mogadiscio, que ya ha sufrido múltiples explosiones en los últimos años.

El supuesto objetivo

La bomba, probablemente destinada al Ministerio de Asuntos Exteriores, estaba escondida en un camión y explotó cerca de un hotel, demoliendo el edificio y muchos otros a su alrededor.

Fuentes cercanas al gobierno de Somalia señalan que se paró al camión en un puesto de control e iba a ser registrado justo cuando el conductor aceleró. Atravesó una barrera y explotó, incendiando un camión cisterna cargado de combustible aparcado en las proximidades que rápidamente creó una gran bola de fuego.

Las familias, desorientadas, vagaban entre escombros y restos de vehículos en busca de familiares desaparecidos. Los cuerpos se transportaron en camillas improvisadas con mantas, mientras la gente intentaba abrirse paso entre los escombros con sus propias manos.

“No tengo nada que decir. Lo hemos perdido todo”, dice Zainab Sharif sentada a las afueras del hospital. Ha perdido a su marido en el atentado. Los médicos intentaron durante cuatro horas salvarlo de una lesión arterial.

Muna Haj, de 36 años, dice: “Hoy he perdido a mi querido hijo. Los opresores me lo han quitado. Los odio. Espero que Alá dé paciencia a todos los familiares que han perdido a sus seres queridos en esta trágica explosión… y rezaré para que Alá reparta justicia y los que han llevado a cabo este horrible acto paguen por ello”.

Mogadiscio: objeto repetido de atentados

El presidente, Mohamed Abdullahi Mohamed, ha declarado tres días de luto estatal y se ha unido a los miles que han respondido a la petición de donaciones de sangre por parte de hospitales. “Hago un llamamiento a toda la gente de Somalia a donar” [sangre].

Mohamed, que llegó al poder en febrero, ha prometido acabar con al-Shabaab. Se ha tenido que enfrentar a grandes desafíos en medio de una hambruna, ya que el grupo terrorista ha resistido a la ofensiva respaldada por Estados Unidos.

El doctor Mohamed Yusuf, director del hospital Medina, dice que su personal se ha visto “abrumado tanto por el número de fallecidos como de heridos. Es realmente horrible, más que ningún otro atentado del pasado”.

Una ambulancia aérea turca aterrizó el lunes por la mañana en el aeropuerto de Mogadiscio para transportar a 50 personas gravemente heridas.

Al Shabaab, grupo terrorista vinculado a Al Qaeda desde 2011, todavía no ha reivindicado el atentado. Sin embargo, la organización tiene un largo historial de atentados con explosivos contra civiles en Mogadiscio, y es conocido por evitar reivindicar operaciones que pueden dañar su imagen pública ante los somalíes de a pie. Los medios de comunicación sí relacionaron el atentado con al-Shabaab.

“Es un día triste. Así de crueles y brutales son, tenemos que unirnos contra ellos”, dijo el ministro de Información, Abdirahman Omar Osman.

Un experto occidental que trabaja en el gobierno somalí señala que la bomba tenía como objetivo el Ministerio de Asuntos Exteriores, y que es probable que Al Shabaab no hubiese anticipado el alcance destructivo de la bomba.

“Que explotara junto a un camión cisterna de combustible fue simplemente muy, muy mala suerte”, dice el experto.

Explosivos de uso militar

Los investigadores intentarán rastrear el origen de los explosivos de uso militar. Una fuente ha sugerido que fueron robados de la polémica Amisom, la misión de paz de la Unión Africana que tiene unos 20.000 efectivos en el país.

A pesar de que desde su retirada de Mogadiscio hace seis años, Al Shabaab se ha visto limitado principalmente a las zonas rurales, han conquistado pequeñas poblaciones en repetidas ocasiones además de generar  grandes pérdidas entre las tropas de Amisom y de Somalia.

Este año, el ejército estadounidense ha aumentado las ofensivas y los ataques con drones. A principios de año en un enfrentamiento con Al Shabaab, falleció un miembro de las fuerzas especiales estadounidenses, la primera baja de Estados Unidos en combate en  África desde que en 1993 fuesen derribados dos helicópteros Black Hawk.

Información adicional de Abdullahi Mire en Mogadiscio.

Compartir